domingo, 11 de marzo de 2007

Primeras Épocas en la Edad Media (II)


Los Reinos germano romanos

Los Reinos germano romanos En el año 395 falleció el emperador Teodosio. En esos tiempos, pocos ciudadanos de Occidente podían pensar que de hecho iban a dejar de pertenecer al Imperio poco más de medio siglo después. El Imperio Romano había pasado por invasiones externas y guerras civiles terribles en el pasado. Hacía escaso tiempo que Teodosio había logrado nuevamente unificar bajo un solo centro ambas mitades del Imperio, y el triunfo de la nueva religión de Estado, el Cristianismo niceno, parecía apoyar a una dinastía que venía ejerciendo el poder desde hacia más de treinta años. El gobierno de Teodosio había encauzado los afanes de protagonismo político de los más ricos e influyentes senadores romanos y de las provincias occidentales. Al morir, Teodosio confió el gobierno de Occidente y la protección de su joven heredero Honorio al general Estilicón.

Sin embargo, cuando en el 455 murió asesinado Valentiniano III, una buena parte de los descendientes de aquellos nobles occidentales que tanto habían confiado en los destinos del Imperio parecieron ya desconfiar del mismo. Máxime cuando en el curso de dos decenios pudieron darse cuenta de que el gobierno imperial recluido en Rávena era cada vez más presa de los exclusivos intereses e intrigas de un pequeño grupo de altos oficiales del ejército itálico. Muchos de éstos eran de origen bárbaro y cada vez confiaban más en las fuerzas de sus séquitos armados de soldados convencionales y en los pactos y alianzas familiares que pudieran tener con otros jefes bárbaros instalados en suelo imperial junto con sus propios pueblos, que desarrollaban cada vez más una política autónoma.

Necesitados de mantener una posición de predominio social y económico en sus regiones de origen, estos representantes de las aristocracias tardo romanas occidentales habrían acabado por aceptar las ventajas de admitir la legitimidad del gobierno de dichos reyes bárbaros, ya muy romanizados, asentados en sus provincias. Al fin y al cabo, éstos, al frente de sus soldados, podían ofrecerles bastante mayor seguridad que el ejército de los emperadores de Rávena. Además, el avituallamiento de dichas tropas resultaba bastante menos gravoso que el de las imperiales, por basarse en buena medida en séquitos armados dependientes de la nobleza bárbara y alimentada con cargo al patrimonio fundiario provincial de la que ésta ya hacía tiempo se había apropiado. Menos gravoso para los aristócratas provinciales pero también para los grupos de humildes que se agrupaban jerárquicamente en torno a dichos aristócratas, y que, en definitiva, eran los que habían venido soportando el máximo peso de la dura fiscalidad tardo romana. Unas monarquías bárbaras, en definitiva, que, como más débiles y descentralizadas que el viejo poder imperial, estaban también más dispuestas a compartir el poder con dichas aristocracias provinciales, máxime cuando en el seno mismo de sus gentes tales monarcas desde siempre habían visto su poder muy limitado por una nobleza basada en sus séquitos armados.

Pero para llegar a esta situación, a esta auténtica acomodación, no se había seguido una línea recta; por el contrario, el camino había sido duro, zigzagueante, con ensayos de otras soluciones, y con momentos en que parecía que todo podía volver a ser como antes. Ésta será en lo fundamental la historia del siglo V, de la llamada Reconquista de Justiniano.

viernes, 9 de marzo de 2007

Primeras Épocas en la Edad Media


La caída del Imperio Romano

Ningún evento concreto determina el fin de la Antigüedad y el inicio de la Edad Media: ni el saqueo de Roma por los godos dirigidos por Alarico I en el 410, ni el derrocamiento de Rómulo Augústulo fueron sucesos que sus contemporáneos consideraran iniciadores de una nueva época. La culminación a finales del siglo V de una serie de procesos de larga duración, entre ellos la grave dislocación económica, las invasiones y el asentamiento de los pueblos germanos en el Imperio romano, hizo cambiar la faz de Europa. Durante los siguientes 300 años, la Europa occidental mantuvo un período de unidad cultural, inusual para este continente, instalada sobre la compleja y elaborada cultura del Imperio romano, que nunca llegó a perderse u olvidarse por completo y el asentamiento del cristianismo entre su población.


miércoles, 7 de marzo de 2007

Características Edad Media

Características generales de la Alta Edad Media
  • Sucesivas invasiones: tanto por el norte, por parte de los grupos germánicos como por el sur.
  • Abandono de ciudades: Las personas huyen al campo por miedo.
  • Grandes diferencias de clases: Toda esta situación de pobreza hace que las diferencias entre clases se acentúen mucho más. Aparecen incluso clases sociales nuevas y la mayoría de las personas van a estar en la miseria.
  • Dominio de la Iglesia: La iglesia Católica va a aumentar su poder y su riqueza, va a ser una de las clases altas de esta época, van a tener tanto poder y riqueza como los reyes y los señores feudales. De manera en que llegue un momento en el que domine la vida política, social y económica de España.

Características generales de la Baja Edad Media.

  • Aumento demográfico: al disminuir las guerras se produce un aumento demográfico.
  • Resurge el comercio: ya no tienen que ser autosuficientes.
  • Surgimiento de una nueva clase social: la burguesía, son comerciantes de clase media. Esta clase ya no trabaja para el señor feudal, trabajará cobrando por su trabajo.
  • Avances y progresos: se van a dar avances científicos importantes; aparecerá la imprenta, importante para la transmisión de la cultura y el conocimiento, esto supone que el conocimiento pase también a las clases pobres.
  • Avances importantes en la medicina y en la enfermería.
  • La Iglesia continua siendo muy poderosa y dominante: seguirá perteneciendo a la clase alta; pero en esta época van a aparecer grupos dentro de la propia Iglesia que van a criticar la situación de poder que tiene la misma.


Períodos de la Edad Media

La Edad Media suele dividirse convencionalmente en dos periodos,

Edad Media

Alta Edad Media

Baja Edad Media


Plena Edad Media

Crisis de la Edad Media

llamados Alta Edad Media y Baja Edad Media.


La Alta Edad Media

Tras la caída de Roma, Europa occidental entró un periodo conocido como la Alta Edad Media. Una de las razones por las que se le aplicó este nombre es que gran parte de la civilización romana fue aniquilada y reemplazada por una cultura más bárbara. Otro de los motivos es la escasez de documentos escritos que arrojen luz sobre esta etapa de la historia.

La Baja Edad Media

Esta época fue testigo de un extenso movimiento de ruptura por toda Europa y de la sustitución de la cultura romana, predominante hasta el momento, por la de las tribus germánicas. Durante 500 años, Europa había sufrido continuas guerras e invasiones. Sin embargo, la vida del campesinado no cambió básicamente y se acabó recuperando la estabilidad social y cultural, aunque con carácter diferente. Alrededor del año 1000, los europeos estaban creando una nueva civilización medieval que sobrepasaba a la antigua en casi todos los aspectos.

martes, 6 de marzo de 2007

Introducción de la Edad Media

Edad Media es el término utilizado para referirse a un período de la historia europea que transcurrió desde la caída del Imperio Romano de Occidente, en el año 476 d.C., siglo V, hasta el siglo XV con la caída de Constantinopla en 1453. También se señala como fecha de término la de la invención de la imprenta, en 1455 o el descubrimiento de América, en 1492.

Ningún evento concreto determina el fin de la antigüedad y el inicio de la edad media: ni el saqueo de Roma por los godos dirigidos por Alarico I en el 410, ni el derrocamiento de Rómulo Augústulo fueron sucesos que sus contemporáneos consideraran iniciadores de una nueva época.

La culminación a finales del siglo V de una serie de procesos de larga duración, entre ellos la grave dislocación económica y las invasiones y asentamiento de los pueblos germanos en el Imperio romano, hizo cambiar la faz de Europa. Durante los siguientes 300 años Europa occidental mantuvo una cultura primitiva aunque instalada sobre la compleja y elaborada cultura del Imperio romano, que nunca llegó a perderse u olvidarse por completo.